Querida Ingrid,
Aunque mi trabajo actual consume casi la totalidad de mi tiempo, quiero aprovechar este resquicio de vida para comunicarme contigo. Acabo de ver tu intervención como premiada en los Principe de Asturias de este año. He de decir, que tu humanidad me ha sorprendido y emocionado.
A lo largo de la historia, ha habido gente tocada por dones especiales que nos han descubierto una realidad distinta, un mundo mejor. Tu eres una de esas personas y tu mayor don, aunque hayas sido premiada por la concordia, es tu luz. Desconozco al detalle tu historia personal, más allá de los recuerdos de informativos esporádicos que flotan en la memoria de cualquier persona de éste país. No puedo siquiera imaginarme las penurias, fatigas y desamparos que pueden sufrirse durante un secuestro, y menos aún, en una selva. Pero después de oirte hablar, ver la tremenda luz que irradias y como iluminas nuestras conciencias y nuestros corazones, por unos instantes quisiera pasar por tu calvario: no hay infierno lo suficientemente duro, si a cambio obtengo semejante tesoro.
Me gustaría hacerte una petición terriblemente dura y egoísta:
Usa tu posición privilegiada, foco de las miradas y oídos del mundo entero para entregarnos a todos un poco más, mucho más, de esa luz que tanto necesitamos. Este planeta, la humanidad, atraviesa una etapa difícil de incertidumbre y cambio. Nosotros, todos nosotros, necesitamos de tu esperanza. Porque tú, nos hacemos sentir que la humanidad puede ser mejor, nos das argumentos para creer en el cambio.

Esto de las banderas, es algo bastante curioso. Estoy un poco harto, y espero no ser el único, de que se usen términos como nación, país, estado, sensibilidad nacional y demás para algo totalmente contrario al concepto que representan. Una nación es un conjunto de ciudadanos UNIDOS. No sé si alguna vez estos términos fueron usados de una formas más rocambolesca, arbitraría y manipuladora que en la actualidad… hoy día es oír a alguien decir nación, y se me ponen los pelos como escarpias, y no de orgullo, sino de miedo a lo que puede venir a continuación en la frase.
He de confesar que en varias ocasiones me he declarado ciudadano del mundo, siendo objeto de burla e intentos verbales de repatriación a alguna joven república africana: «Si no te gusta España, te vas.. a la mierda». Bueno, yo creo que también está la opción de cambiarla un poco para que me guste más, pero eso será en otro momento.
Vuelvo a aclarar el concepto de cosmopolites. No considero que mi relación con el Estado sea mala, acato las leyes y las reglas del juego. La democracia representativa es un invento chachi, o eso me enseñaron en el cole. No soy ningún antisistema, me gusta las cosas tranquilas y el sistema contribuye a esa estabilidad. Podríamos decir incluso que me siento orgulloso de ser español.
Ah, con la iglesia hemos topao… el orgullo. ¿Por qué debería sentirme orgulloso? ¿Es mi país mejor que digamos.. ee.uu.? No, está claro que nos fríen a bombas y en términos de poderío militar, no somos pioneros. Vale pues… ¡entonces por servicios! Pues no, los países nórdicos tienen mejores condiciones en materia de educación, etc. Pues entonces por el clima, tenemos sol y playa… vale, Barbados más. Que tal.. ¿exención de impuestos? Andorra, Gibraltar…
La conclusión es clara, nuestro país no es mejor que otro en términos absolutos. Y si vamos mirando cada cosa individualmente, quizá en algo destaquemos, desde luego la selección española no será.
Entonces, el orgullo… ¿de qué? A eso me refiero cuando digo que soy ciudadano del mundo. El nacimiento de un ser y no otro entre millones de espermatozoides es algo tan aleatorio como que te toque la primitiva varias veces, sin comprarla. Y que esa persona, esa identidad pertenezca a España o a cualquier otro lugar del mundo, también es azar. ¿Qué has hecho tú para ser español? Nacer en España… perdona, pero quizá no sabes que eso es cuestión de suerte, y nada más.
Si un inmigrante, que ha cruzado océanos para llegar hasta aquí, me dice que está orgulloso de ser español… tiene más argumentos que uno de nacimiento desde luego, al menos él ha pagado un precio por serlo.
Aún así, he de reconocer que hay algo de lo que sí me siento orgulloso: la idiosincrasia del pueblo español. Supongo que es lo que más nos une y nos diferencia del resto del mundo. Nuestra forma de asumir la vida, nuestras costumbres, nuestro sentido del humor, etc. y además es algo de lo que podemos sentirnos orgullosos, porque contribuimos a ello con nuestra forma de expresarnos, hablar, sentir y vivir. Evidentemente la idiosincracia del pueblo guineano también es rica y tan válida como la nuestra, y probablemente no hay motivos para estar más orgullosos de la nuestra que de la suya, pero permitidme esta licencia «emocional».

Y es que en los tiempos que corren, hay que pedir permiso hasta para ser patriota. Probablemente será por que la palabra patriota está muy denostada. Decir «viva españa!!» es algo fuera de lugar ante determinados públicos, y demasiado repetido ante otros. Por algún motivo, en la historia de esto que se llama «las dos españas», uno de los lados se apropió del orgullo de ser español.
Aquí es donde quería llegar y lo que realmente me cabrea. Ver un mitin de los azules con banderas de España por doquier, cuando no de España y osborne. Luego ves un mitin de los rojos y no ves esas banderas, como mucho ves alguna de españa que no usaron «micolor» para lavarla, porque tiene algún color adulterado, «egmorecio». ¿Cuándo, cómo y porqué llevar una bandera nacional se convirtió en un símbolo de la derecha española? ¿No es la bandera de todos? ¿A que viene ese apropiamiento?
¿No será que quieren ser los españoles, los buenos españoles, los únicos españoles?
En cualquier caso, es una pena que una pulsera o una bandera con los colores de mi país (sí, también es mi país), se haya estigmatizado como símbolo derechista.
Así que ya lo sabes, si te gusta blandir esos símbolos como parte de tu orgullo e identidad conservadora, recuerda, quizá haya que cambiarlos un día no muy lejano para que nos sigan representando a todos, algo como ésta.

Hoy me han cobrado 15 céntimos por una fotocopia del dni… si lo sé cojo carboncillo y papel de cebolla.
En otro orden de cosas, no me imagino a house lidiando con sotanás.

He estado pensando un poco, en parte a raíz del documental de la anterior entrada, en parte por el bombardeo informativo sobre las primarias estadounidenses, sobre la gente en las altas esferas. Me pregunto, qué tipo de personas serán. No los políticos, sino la gente que tiene poder y está en la sombra. Esa es la que me intriga y me pone nervioso, supongo que a casi todos.
Es duro pensar que hay manos invisibles que pueden afectar a tu vida y manipularte, condicionarte o hacerte la vida más difícil a su antojo.
Volviendo a las altas esferas, realmente se conoce muy poco de la gente con altas cotas de poder. ¿Son tan humanos como tú o yo? ¿Son mentes perversamente manipuladoras que se regocijan con risas estridentes a cada golpe de timón? Quizá la visión más normalizada sea esa, para tener poder has de ser malo (o haberlo sido). El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente, así que mientras más poder tengas, peor persona debes ser, ¿no?. El cine parece compartir esa visión, pocas veces vemos a personas poderosas y de buen corazón, salvo quizá Batman que estaba podrido de dinero y se iba a jugar con juguetitos por las noches a pegar palizas cuando se jartaba de Ferrero-Rocher… que snob.
Se me ocurre una razón para que el estereotipo anterior se cumpla: cada poder conlleva una responsabilidad (by Spiderman, hoy va la cosa de superhéroes), así que en el ejercicio de dicha responsabilidad seguramente han de tomar decisiones realmente difíciles.
Y esas decisiones comprometen su humanidad, así que con el paso del tiempo, se deshumanizan en su poderío.

De todas formas, puede que sólo se trate de un cliché, y todos los poderosos estén ligados a su Rosebud particular, siendo humanos al fin y al cabo. Humanos con ambiciones, pero humanos… así que puestos a temer, temamos a la persona, no al poder que sustente.

Un interesante documental sobre religión, política y economía que muestra una ‘verdad alternativa’, aunque realmente difícil de contrastar.
http://video.google.es/videoplay?docid=2141569373929310139

Son un par de horas, pero también están cada una de las tres partes como videos independientes.

Interesante y da que pensar… auténtico FUD.

Caricatura de un chico, por Luis Mejia
http://www.esnips.com/nsdoc/077b9081-ad7c-4911-8d11-a6eb3c5ef8b0/?id=1203276804015

Recuerdo la película Sleepers, si no la has visto te la resumo en cuatro líneas: va sobre cuatro chicos de «la cocina del infierno» (un barrio problemático de ee.uu.) que cometen una trastada y en parte por ello y en parte por un accidente, acaban en un reformatorio donde sufren terribles vejaciones que no vienen al caso.
Los chicos, a pesar de vivir en una zona deprimida, se comportan de forma muy parecida a como creo que se comportan todos los niños. Voy a enumerar algunas de las vivencias de un niño, en teoría, poco gamberro:

a)
Evento:
Romper un coche de juguete de esos que arrastrabas hacia atrás y al soltarlo salía corriendo para delante.
Motivación:
Ver como funciona por dentro: curiosidad.
Castigo:

b)
Evento:
Romper el receptor de infrarrojos de una televisión con un alfiler.
Motivación:
Intriga sobre la consistencia de aquella «cosa negra».
Castigo:
Prohibición de ver DBZ, porque se emitía eso mientras ocurrió el altercado.

c)
Evento:
Desinflar las ruedas de un coche introduciendo una pequeña piedrecita de grava para que oprimiera la válvula.
Motivación:
Destrucción.
Castigo:
Zarandeo y reprimenda por parte de un hombre que pasaba por allí.

d)
Evento:
Llamadas con motivo de burla desde una cabina telefónica a un servicio de atención al cliente.
Motivación:
Emoción de hacer algo incorrecto.
Castigo:
Persecución, captura violenta y amenazas por parte de un borracho.

e)
Evento:
Patear repetidamente una garrafa vacía de agua por la calle.
Motivación:
Chulear de aptitudes futbolísticas frente a los amigos.
Castigo:
Petición del DNI por parte de un policía.

f)
Evento:
Bombas (fundamentalmente sonoras) de aguafuerte y papel de aluminio.
Motivación:
Destrucción, inquietudes químicas.
Castigo:

g)
Evento:
Arrojar globos de agua sobre los coches/peatones.
Motivación:
Subidón de adrenalina mientras corres a esconderte.
Castigo:

h)
Evento:
Allanamiento de las instalaciones deportivas del colegio fuera del horario escolar.
Motivación:
Practicar deporte.
Castigo:
Insultos por parte del Conserje y amenazas sobre soltar los perros.

i)
Evento:
Pintar formas obscenas de los genitales masculinos en el suelo o mobiliario urbano con spray/tipex/rotulador.
Motivación:
Expresión artística soez, llamar la atención.
Castigo:

¿Qué lleva a los niños a comportarse de forma destructiva? ¿Es la simple atracción por hacer cosas prohibidas? Que los niños pueden ser muy crueles, es algo que todos sabemos… ¿pero que impulso se escondé detrás de todos estos actos de transgresión? ¿Es un déficit de atención?
¿Es una necesidad de experimentar emociones fuertes y saltarse las obligaciones?
¿Es una simple reproducción de conducta violenta aprendida de la sociedad (por ejemplo, mediante la tv o heredada de generaciones anteriores próximas)?.

http://www.esnips.com/nsdoc/c8cca8ff-2deb-4c65-8e57-b36cbc891217/?id=1203029838593
Después de algún tiempo con el blog, me gustaría recopilar algunas de mis experiencias al respecto.
Por ejemplo, este es un blog de propósito general donde comento lo que me apetece y porque me apetece. En un principio intenté intercalar entradas más duras (que pueden resultar tediosas por lo largas o por el contenido en sí) con algunos videos o contenido más suave o ameno. Lo curioso es que al ver las estadísticas de las visitas observas que son precisamente esas entradas más ligeras las que gozan de mayor popularidad. En especial, el rey es el artículo sobre el i-doser, lo cual resulta un poco decepcionante.
Llegados a cierto punto, cualquier bloggero tiene que decidir entre hacer el blog para sí mismo (y a quien pueda interesar colateralmente) o para el público.
Etimológicamente el concepto de bitácora (traducción más aceptada de blog) sugiere un profundo ámbito personal, similar al de un diario. Sin embargo, ¿qué sentido tiene escribir un diario al público?. Hay una visión mucho más futurista, la de ser los medios de información cooperativos de la nueva era. El boca a boca virtual. En este segundo escenario, ¿qué sentido tiene escribir algo, por mucho que pueda alimentar tu ego, si nadie va a leerlo?.
El problema no es trivial, o bien escribir para la gente o bien escribir para uno mismo. Al final mi solución es escribir para mí, y cada visita, aunque se cuenten por decenas en vez de por miles, tiene muchísimo más valor. Supongo que lo mismo pasa en la tv con los programas: se puede hacer un producto escandaloso y polémico (tipo GH) pero de dudosa calidad que sin duda arrasará en audiencia o se puede hacer un buen programa, que quizá a la larga y con suerte obtenga cierto éxito (tipo Callejeros).

Noche londinense desde un tejado
http://www.esnips.com/nsdoc/cbb96b14-c97c-4a73-8cd6-17955740d6d2/?id=1203029838593
(La canción es para amenizar un poco la lectura, no descarto añadir esta costumbre a futuras entradas).

Por lo general, pienso en momentos determinados del día. Cuando estoy sólo, cuando voy en el transporte público, antes de
dormirme, etc.. pero hay ocasiones realmente inspiradoras y de mayor actividad mental que otras. Una de ellas, por no decir la mayor, es la ducha. No sé si será el vapor, el sonido del agua cayéndo o la desnudez… o quizá una combinación de todos los factores, pero el hecho es que mi cabeza vuela bajo el chorro, es como si el resto del mundo se desacelerase por un ratito.

Quizá sea por mis particulares biorritmos, aunque al igual que yo, mucha gente prefiere acostarse tarde y levantarse tarde, si se lo puede permitir. El caso es que las horas nocturnas, también son bastante más productivas que las diurnas, quizá el silencio tenga algo que ver, o haya algún cambio fisiológico más allá, lo desconozco.

Lo cierto es que poseo una capacidad de concentración bastante limitada, me cuesta mucho atender dos conversaciones a la vez y tengo que descansar frecuentemente cuando estudio. El tipo de cualidad que no hay que poner en un curriculum precisamente.
Ahora podría hablar de un tema interesante: las diferencias entre el cerebro masculino y femenino, pero me temo que lo haría con poco rigor y de oídas. Quizá un día de estos rebusque las fuentes y me decida a escribir algo más consistente.
Además hoy estoy bastante desordenado.

He estado tentado de escribir sobre San Valentín, pero creo que diría las mismas cosas que casi todos pensamos. Lo curioso es que a pesar de estar convencidos de que es una fiesta artificial para los españoles, igual que halloween o papá noel, seguimos el juego. A pesar de ser conscientes de que es una fecha producto del marketing pasamos por el aro de regalarnos flores, bombones o similares. Quizá para no ser tachados de poco románticos… o simplemente para no desentonar. Así que la entrada de hoy no va sobre San Valentín, va sobre la doble moral de las personas.

Siguiendo con otro ejemplo más crudo, me encanta la carne. Un buen solomillo de cerdo es algo «que quita er sentío!», o una buena ración de jamón de pata negra hace que me empiece a salivar la boca, de sólo escribirlo. Supongo bastantes de los que leéis esto están de acuerdo conmigo, y probablemente si fueramos a un matadero y vieramos el proceso de despiece, como mínimo, se nos revolvería el estómago. Y cómo lo sabemos, no vamos para ahorrarnos el mal trago… buena posición moral: ignorar lo que nos incomoda.

Tres cuartos de lo mismo pasa con los anuncios del tercer mundo y sus niños con barrigas inchadas y llenos de moscas. Zapeamos para poner algo más interesante sin ni siquiera parpadear ante la desgracia y miseria humana. No los conocemos, su vida es trivial. No es que nos alegremos de su sufrimiento, ni muchísimo menos… pero tampoco estamos dispuestos a dar ni un céntimo para mejorar su calidad de vida. Podría decirse que no nos importa, o nos importa de una forma pasiva. De nuevo la doble moral: la moral de lo que debería ser (un mundo sin hambre) y la moral verdadera y mezquina que nos dice que no es nuestro problema, que nos pilla lejos, que no podemos hacer nada para ayudarles, etc, etc.

Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver, no podría estar más de acuerdo. Aún así, me parece fascinante la capacidad del ser humano para obviar sus preceptos morales a favor de sus intereses.
He visto un par de casos en las noticias, uno de un señor de mediana edad y otro de un joven de 13 o 14 que se encontraron carteras llenas de dinero en la calle y las llevaron a la policía. Sí, salen en las noticias como muestras de honradez y dignidad… o estupidez. Por que nuestra moral, la falsa, la de quita y pon, nos dice que son ejemplos para todos, héroes. La verdadera sin embargo nos recuerda que son imbéciles mojigatos que han dejado escapar un montón de pasta «llovida del cielo».

Quizá sería necesaria una revisión de nuestros principios. Formar una moral consistente, quizá un poco más lejos de los preceptos de solidaridad y bien común, pero que se adapte mejor al mundo en que vivimos. Creo que las vivencias distorsionadas en tercera persona contadas por cuatro autores debutantes hace dos mil años han dejado de ser un paradigma universal como se pretende que sean.
Puede que elegir un sistema de valores más laxo o más egoísta no suene a solución con los tiempos que corren, pero me parece mejor alejarme de la santidad para vivir la vida de una forma coherente en todos sus actos bajo la misma moral que ser una falsa buena persona que se coloca caretas distintas según le convenga.

También podríamos asumir que el esquema de moral-ideal que tenemos, y no somos capaces de cumplir, es el adecuado y que nuestras flaquezas son sólo fallos de comportamiento (que luego nos reconcomen la conciencia); pero sería negar una parte real de nuestra naturaleza humana, la mala. O puede que, por definición, la moral sólo deba estipular el comportamiento de nuestro lado bueno.

The Big Bang Theory recap 6
Enorme, enorme es el calificativo perfecto para esta serie de tv. Siguiendo la fórmula milagrosa de The IT Crowd esta serie reitera los patrones geeks más irreverentes e inesperados. Si Moss fue un empollón con geniales ocurrencias, Sheldon, su sucesor en esta serie es algo más que eso… ¡llega incluso a ser robótico!
Las similitudes entre ambas series son claras en los personajes (incluso hay un trío de dos chicos y una chica siguiendo el mismo esquema) pero vamos a resaltar algunas diferencias/igualdades a modo de comparativa:

The IT Crowd
-Se desarrolla en las oficinas de una gran empresa, particularmente en su dpto de informática.
-Paradigma informático.
-Humor británico (caídas, etc).
-El más geek: Moss.
-El menos geek: Roy.
-La chica: Jen.
-Los secundarios: Relhom, Richmond.
-Indumentaria freak (tipo camisetas de superhéroes y stuff variado): Roy, ocasionalmente.
-Referencias tecnológicas.
-Nivel nerd: 8/10.
-Temporadas: 2 (6 caps cada una), versión americana en rodaje.

The Big Bang Theory
-Se desarrolla en el apartamento de los protagonistas o en un restaurante donde trabaja la protagonista.
-Paradigma físico.
-Humor americano (sarcasmo, parodias).
-El más geek: Sheldon
-El menos geek: Leonard.
-La chica: Penny.
-Los secundarios: Raj, Howard.
-Indumentaria freak (tipo camisetas de superhéroes y stuff variado): Sheldon, contínuamente.
-Pizarras llenas de ecuaciones.
-Nivel nerd: 11/10.
-Temporadas: 1 hasta el momento, 8 caps.

En resumen, una gran serie que bajo mi punto de vista supera (por poco, pero supera) a IT Crowd: las referencias a Battlestar galática y a su juicio entre iguales pudieron conmigo xDDD. ¿Qué puede ser más nerd que dos informáticos? Cuatro físicos, la serie lo demuestra 😉
Una sinopsis más completa en microsiervos.