Querida Ingrid,
Aunque mi trabajo actual consume casi la totalidad de mi tiempo, quiero aprovechar este resquicio de vida para comunicarme contigo. Acabo de ver tu intervención como premiada en los Principe de Asturias de este año. He de decir, que tu humanidad me ha sorprendido y emocionado.
A lo largo de la historia, ha habido gente tocada por dones especiales que nos han descubierto una realidad distinta, un mundo mejor. Tu eres una de esas personas y tu mayor don, aunque hayas sido premiada por la concordia, es tu luz. Desconozco al detalle tu historia personal, más allá de los recuerdos de informativos esporádicos que flotan en la memoria de cualquier persona de éste país. No puedo siquiera imaginarme las penurias, fatigas y desamparos que pueden sufrirse durante un secuestro, y menos aún, en una selva. Pero después de oirte hablar, ver la tremenda luz que irradias y como iluminas nuestras conciencias y nuestros corazones, por unos instantes quisiera pasar por tu calvario: no hay infierno lo suficientemente duro, si a cambio obtengo semejante tesoro.
Me gustaría hacerte una petición terriblemente dura y egoísta:
Usa tu posición privilegiada, foco de las miradas y oídos del mundo entero para entregarnos a todos un poco más, mucho más, de esa luz que tanto necesitamos. Este planeta, la humanidad, atraviesa una etapa difícil de incertidumbre y cambio. Nosotros, todos nosotros, necesitamos de tu esperanza. Porque tú, nos hacemos sentir que la humanidad puede ser mejor, nos das argumentos para creer en el cambio.
24 24UTC Octubre 24UTC 2008
24 24UTC Octubre 24UTC 2008 at 7:49 pm
Oye, podrías mandarlo a las cartas de los lectores de la revista el pais semanal. El número de la semana pasada contenía un artículo sobre esta mujer muy interesante.
24 24UTC Octubre 24UTC 2008 at 11:40 pm
¡Quién necesita un papel teniendo internet!
Aprovecho para enlazar la transcripción del discurso:
http://www.fundacionprincipedeasturias.org/esp/04/premiados/discursos/discursorig846.html
25 25UTC Octubre 25UTC 2008 at 4:47 pm
Por si nos lees, decirte que ME ENCANTÓ, lo mismo que me encantó saber que tú tb. habías amamantado a tus hijos, y no solo a ellos, si no al hijo de un ministro.
Como asturiana que soy me llena de orgullo el que una PERSONA como tú esté pisando nuestras tierras. Ojalá y te guste tanto como a mí tu discurso y te decidas a volver,o a quedarte, te estaremos esperando con los brazos abiertos.
27 27UTC Octubre 27UTC 2008 at 5:56 pm
Hola me gustaria saber a que e-mail puedo escribirle a Ingrid Betancourt,soy colombiano y me gustaria escribirle un comunicado desentido humanitario. Mil gracias.
20 20UTC Diciembre 20UTC 2008 at 5:54 am
Escrito en:
Atlanta, 22 de octubre de 2004
Señora
INGRID BETANCUR PULECIO
E. S. M.
Apreciada amiga:
Más que un deseo, es una esperanza, de que sean tus ojos los primeros en recorrer estas líneas. ¡Eso garantiza que sigues viva!
De no ser así, inexorablemente y como una vergüenza más para Colombia, tu sangre habrá sido derramada. Pero aun así, ella ha de nutrir como ninguna, el crecimiento de la flor de la democracia. De la verdadera democracia. De la que hemos estado esperando a costa de tanto sufrimiento. Y aun a pesar de esta tristeza, de esta invaluable perdida, no habrás muerto. Te has ganado un honroso sitial en la posteridad.
Y como sigues viva, es mi deber, como colombiano de bien, de darte las gracias por todo lo que has hecho y harás; por tu heroísmo y sobre todo por tu lealtad a la Patria que ha requerido de ti al más alto precio.
Quiero también ofrecerte disculpas, en mi nombre y en el de aquellos que como yo, hemos sido ajenos, indiferentes, ciegos e incluso cobardes ante la barbarie; porque hemos sido cómplices de esta hecatombe.
Quisiera extenderme interminablemente, cual enamorado a su doncella, dejando fluir libremente cada idea, cada trozo de sentimiento… Pero no hace falta. Debo ser sintético. No hay necesidad de repetir lo que ya sabes, simplemente: Estamos de acuerdo, coincidimos, pensamos igual.
En consecuencia: ¡Cuenta conmigo!
Nuevamente, me disculpo por haber llegado sólo hasta ahora, pero aquí estoy.
Como muchos otros compatriotas, he venido a este país, no tanto con el animo de dejarme seducir por el tal “sueno americano” sino mas bien con la intención de poder crecer, corrijo: progresar económicamente; de ir un poco mas allá de la sobrevivencia, de tener un respiro. Atrás he tenido que dejar también tantas cosas; aunque nada comparable con lo tuyo, pero de todos modos duele.
Durante estos días, en ejercicio de un trabajo en pos de la supervivencia estoy en una zona boscosa y merced a un accidente de trabajo, pequeño por fortuna, tuve la oportunidad de leer tu libro.
En este entorno, mientras paso una a una las hojas, sigo con atención cada hecho allí narrado. Entonces me imagino como has de estar tú en este mismo momento, en lo profundo de nuestro verde, pero en circunstancias tan diferentes. Lo que no puedo realmente imaginar es: ¿Cuan profunda ha de ser tu tristeza? No tengo medida.
Pero a pesar de todo, eres (porque has demostrado serlo) una mujer de una fortaleza extraordinaria. Veras que cuando este oscuro episodio termine, vas a ser más fuerte, más recia, mejor. Te han causado grandes heridas, pero cicatrizarán y estarás ahí de nuevo, al frente.
No en vano adoptaste “oxigeno”. Es vida, limpia, blanquea, despercude. Nadie puede resistirse al oxigeno. ¡Es adictivo! Y es tan poderoso que transforma la escoria en abono.
A tu Juan Carlos, los mejores sentimientos que un hombre puede sentir por otro (descartando parentela o ser gay): Admiración, Simpatía y Respeto.
Respecto a tu libro, quiero hacerte algunas acotaciones. En primer lugar, sobra una palabra: Fin. Evidentemente tu relato debe continuar, hasta ahora es inconcluso, pues le faltan capítulos. ¿O es que piensas dejarnos sin saborear lo que ha de ser tu periplo por Casa de Nariño? ¿O planeas privarnos, a los lectores, al pueblo, al país, del desenlace que tu estas llamada a darle? Noooo señora, ni se lo sueñe.
No soy místico, pero Dios la lleva de su mano y lo va a lograr. Fe.
Tengo otros comentarios que hacerle, pero son irrelevantes en este momento. Quizá más adelante, en otra oportunidad. Que ojala la haya. Por ahora, lo más importante es usted y lo que representa.
Por ahora, disfrute de lo bello que la vida le ha dado. Del abrazo y el beso tiernos de sus hijos y el afecto de sus seres más queridos, que después de este largo paréntesis, bien merecidos los tiene.
Reciba mi apoyo incondicional. Es usted un orgullo para la mujer y para Colombia. Su obra: ¡Un pilar para la Patria!
Gracias,
Hugo Marin Jaramillo
c.c. 8’690.243 de Barranquilla.
28 28UTC Febrero 28UTC 2009 at 10:14 pm
BUENAS TARDES INGRID
GRACIAS A DIOS TE PUEDO ENVIAR ESTAS LINEAS PARA DECIRTE QUE ME ALEGRO QUE ESTES LIBRE, JUNTO CON OTROS, HE TRATADO DE AVERIGUAR POR TI PERSONALMENTE PERO IMPOSIBLE HASTA QUE SE ME ACABA DE ALUMBRAR EL BOMBILLITO Y UTILICE ESTE MEDIO, SI TIENES UN MINUTO POR FAVOR ME RESPONDES. GRACIAS POR TODO
28 28UTC Febrero 28UTC 2009 at 10:15 pm
OJALA ME ESCRIBAS
GRACIAS
12 12UTC Julio 12UTC 2009 at 11:12 am
carta enviada por un ex-soldado de colombia que en cumplimiento de su deber perdio ambas piernas y que ya ha sido re-enviada a mas de 1.127 personas en colombia,
Veamos, señora Betancourt, me dirijo a usted para decirle que si, que nos alegramos por su rescate y ví a la Dra Puppy(mi esposa) chillar como una niña al ver a su señora madre rodilla en tierra rezando y dando gracias a Dios por su libertad, vale, se le acepta y se le felicita… de corazón…
Lo que no le acepto ni a usted ni a su familia son esas ínfulas de europeos, producto del fortuito matrimonio suyo con el señor francés ese, de no ser por eso, usted sería una colombiana más, igual a la señora madre del Capitán Guevara… si, la madre de ese mismo mártir de nuestra patria que se murió secuestrado en la selva, condenado por cumplir con su deber, esa noble señora a la que le toca subirse a un bus urbano exponiéndose a que la apuñalen por robarle el marco de la fotografía de su hijo muerto y que sigue secuestrado…
Sabemos que usted era secuestrada estrato 6, no producto de su importancia política, que con los meses fue decayendo, usted era una secuestrada estrato 6 gracias a Francia y gracias a su señora madre.
Francia no le salvó la vida, usted fue salvada por un pequeño grupo de ‘patirrajados’, algunos de ellos que juraron dar su vida al ejercito o a la policía de Colombia, dar la vida, no por usted, por todos nosotros, esos héroes anónimos, los que la acompañaron y apoyaron durante su secuestro y los de la inteligencia militar, si señora, esos que en algún momento juraron ante Dios y la Patria defender las instituciones y a Colombia con su propia vida si fuera necesario y que además lo cumplieron.
Mire señora Betancourt, su mamá en medio de su desespero, maltrató a este país al decir que esperaba más de las FARC que de su patria, esa señora que se dedicó, apalancada en su doble nacionalidad, a dejar por el piso europeo el buen nombre de Colombia, esa señora adinerada y de la alta sociedad quien siempre culpó al gobierno de su secuestro, no señora, a usted no la secuestró el gobierno como creen los cocainómanos europeos (como la primera dama francesa), la secuestraron sus proveedores de coca, los terroristas de las Farc.
Si, señora, Uribe no merece las disculpas de su ‘mamita querida’, las merecemos los colombianos que de una u otra manera trabajamos todos los días para que este país no se hunda más de donde la gente de su clase económica y social lo han hundido…
Y no, no soy de izquierda ni mucho menos, soy uno más, uno que se levanta enfermo a trabajar duro para poder pagar los servicios públicos y el colegio de su hija, un colombiano que conoce los Campos Eliseos gracias a las transmisiones gratuitas de televisión del Tour de Francia, un colombiano que debe ahorrar todo un año para poder pasar tres días en un Hotel pequeño en Melgar, no un colombiano, que como su familia, se mantienen en hoteles 5 estrellas y apartamentos elegantes fuera del país.
Escuchar hablar a su hermana y a sus hijos de justicia social en Colombia, desde una costosa heladería a orillas del Rio Sena, recién ‘apeados’ de los 200 caballos de potencia de un lujoso Citröen no es creíble.
Le repito, me alegra que haya salido de ese secuestro, la libertad es un derecho de todos, no solo de las familias con apellidos y dinero como la suya, pero a un ex soldado como yo le duele mucho ver como usted que proclama la libertad y la igualdad se sube a un lujoso avión, cruza el Atlántico y desde el blindaje de los micrófonos en Europa empieza a decir que se va a quedar allá por seguridad, mientras los verdaderos héroes de esta patria, llegan después del secuestro a sus casas de interés social y a medio terminar, intentando recuperar sus familias, a sus amigos y a buscar el dinero para pagar los servicios y lo del almuerzo en la tienda de la esquina.
La reto a que hable de igualdad social y política aquí, en su patria (que al parecer no lo es tanto), esa que, según sus palabras no la salvó del secuestro, porque según usted fue Francia, cuando ni siquiera sabían de la operación Jaque, cuando hay indicios que pagaron por usted y la convirtieron en esa estrella fulgurante, hable aquí en esta patria que se debate entre la vida y la muerte y que llora la muerte infame del capitán Guevara, de lo contrario, no venga, quédese en la seguridad de sus apartamentos lujosos en Europa y láncese a la política allá, hágale competencia a Sarkozy y espero verla algún día como presidenta del parlamento europeo, hasta presidenta de Francia, pero no cuente con los colombianos ‘de a pie’, que nosotros estamos aquí trabajando muy duro por este país, no señora no se vaya a confundir, yo detesto a las FARC, a los paramilitares y a los corruptos por igual, esos terroristas que nos han hecho daño, respeto profundamente las instituciones en Colombia, a pesar de los problemas de corrupción, producto de gente tanto o más ambiciosa que su familia, que le rezaron al que fuese con tal de obtener sus objetivos.
No venga a nuestra marcha señora Betancourt, tranquilamente quédese allá, aquí marcharemos con el alma a flote pidiendo por la libertad de los otros secuestrados, los colombianos de a pie, esos que sacan fiado el aceite en la tienda de la esquina para poder fritar una salchicha a la hora del almuerzo, esos que juraron defender la patria y en cumplimiento de su deber han dado su vida en la selva para que nosotros podamos ver televisión…
La marcha del 20 de Julio no la necesita, esta marcha necesita valor, esperanza y fuerza, tranquila señora, descanse que bien merecido lo tiene, quédese por allá cuidando a su señora madre, quien la necesita más que nosotros…
14 14UTC Julio 14UTC 2009 at 12:54 am
Hola Ingrid soy paraguaya ojalá me escribas admiro mucho tu fuerza la valentia que tenes y todo el amor que sientes por tus hermanos colombianos todo lo que haces por tu pais sos un ejemplo a seguir ojala todos sean como tu tan brillante y pura que lucha contra el terrorismo. desde ya muchas gracias tqm. VIVA INGRID te queremos
13 13UTC Noviembre 13UTC 2009 at 6:00 pm
El dolor del alma es sagrado y en ese territorio debe quedar, el dolor no es ni rico ni pobre, igual duele en lo profundo e igual es digno. A su vez el odio no cumple los mismos principios, y nos conduce por caminos erróneos