Después de algún tiempo con el blog, me gustaría recopilar algunas de mis experiencias al respecto.
Por ejemplo, este es un blog de propósito general donde comento lo que me apetece y porque me apetece. En un principio intenté intercalar entradas más duras (que pueden resultar tediosas por lo largas o por el contenido en sí) con algunos videos o contenido más suave o ameno. Lo curioso es que al ver las estadísticas de las visitas observas que son precisamente esas entradas más ligeras las que gozan de mayor popularidad. En especial, el rey es el artículo sobre el i-doser, lo cual resulta un poco decepcionante.
Llegados a cierto punto, cualquier bloggero tiene que decidir entre hacer el blog para sí mismo (y a quien pueda interesar colateralmente) o para el público.
Etimológicamente el concepto de bitácora (traducción más aceptada de blog) sugiere un profundo ámbito personal, similar al de un diario. Sin embargo, ¿qué sentido tiene escribir un diario al público?. Hay una visión mucho más futurista, la de ser los medios de información cooperativos de la nueva era. El boca a boca virtual. En este segundo escenario, ¿qué sentido tiene escribir algo, por mucho que pueda alimentar tu ego, si nadie va a leerlo?.
El problema no es trivial, o bien escribir para la gente o bien escribir para uno mismo. Al final mi solución es escribir para mí, y cada visita, aunque se cuenten por decenas en vez de por miles, tiene muchísimo más valor. Supongo que lo mismo pasa en la tv con los programas: se puede hacer un producto escandaloso y polémico (tipo GH) pero de dudosa calidad que sin duda arrasará en audiencia o se puede hacer un buen programa, que quizá a la larga y con suerte obtenga cierto éxito (tipo Callejeros).