Usualmente las personas nos fijamos metas. Alcanzar esos objetivos es lo que nos hace felices (o debería). Pero por desgracia, a veces nos planteamos conseguir logros poco realistas (ej:”¡mamá, quiero ser astronauta!”) y otras veces ocurren circunstancias adversas que nos impiden satisfacer las mas sencillas necesidades.. el caso es que el género humano está lleno de individuos decepcionados o en proceso de decepción… En este escenario se hace indispensable un mecanismo de recuperación que permita levantarnos después de cada derrota y modificar nuestros objetivos o establecer otros caminos alternativos.
Con un símil geométrico, si lo que queremos ser es una línea recta donde se encuentran nuestras metas linealmente en el tiempo, lo que realmente somos es una línea curva que a veces está sobre la recta, otras veces se desvía a la derecha, otras a la izquierda… y cada giro para “enderezar” nuestro camino sería una pequeña crisis de identidad donde actúa el mecanismo de recuperación para volver a encauzarnos hacia las metas.
Decía Freud que la personalidad consciente se divide en tres agentes: yo, ego y superyo.
-El ego es la parte más primaria, nuestras pulsiones que demandan satisfacción a corto plazo, como el apetito, el deseo sexual o simplemente vaguear en el sofá todo el día. Visto desde la tradición cristiano-hollywoodiense sería el diminuto diablillo a la izquierda de nuestra confusa cabecita.
-El superyo es nuestra visión magnificada de nosotros mismos y a su vez nuestra conciencia más estricta. La que te lleva a ponerte a dieta, a estudiar, a no transgredir la barrera de la moralidad o el escándalo público: nuestro pepito grillo o mary poppins particular, el angelito rechistón de toda la vida vamos.
-El yo es el agente más importante ya que tiene que lidiar con los otros dos y mantenerlos en equilibrio y armonía… una dura tarea sin duda.
A éstas alturas te preguntarás a cuento de qué viene una parrafada de este calibre. Resulta que llevo bastante tiempo sin escribir en el blog, y precisamente es algo que quiero hacer… o más bien que mi superyo quiere hacer, así que tras un largo tiempo a la deriva del ego, lo retomo. Veremos cómo continúa esta batalla.
A modo de apéndice y para terminar os fabrico un pequeño catálogo de fechas preferidas para los ataques del superyo:
-Fin de año.
-Cumpleaños (especialmente en los múltiplos de 5 y 10).
-Últimos días de vacaciones.
-Rotura de una relación.
-Suspender de forma infame un exámen.
-Cambiar tu talla por una mayor.
-Despertar de una larga resaca.
¡¡No vale intentar adivinar mi motivo!!
11 11UTC Febrero 11UTC 2008 at 11:17 pm
Te echaba de menos. Hoy tengo un día bastante tonto, ya te contaré…
13 13UTC Febrero 13UTC 2008 at 1:39 pm
¿Un cuarto de siglo mamando, cagando y meando?
15 15UTC Febrero 15UTC 2008 at 2:31 pm
Pensaba que el motivo era cumplir años.