Enero 2007


Acabo de ver esta camiseta de Domo-kun y me ha gustado muchísimo, lástima que sea para chica T_T. Es increible.
camiseta para chica de domo kun
En la tienda hay una variedad increíble, de cosas aún más increíbles, os recomiendo un vistazo al menos.

Saludos, me encuentro aqui con una dosis de Ibuprofeno para paliar el dolor de cabeza, perfectamente achacable a 24 horas de vigilia que tuve ayer. Los escasos minutos que dediqué a probar este software no creo que tengan ninguna relación, pero de todas formas aprovecho para hacer review.
Según sus creadores este programa sincroniza por medio de unos auriculares convencionales y los sonidos emitidos (ruidos y zumbidos) con las ondas binaurales de nuestro cerebro reproduciendo el efecto de la droga en nuestro organismo.
Bueno, desconozco la credibilidad que puede tener esta teoría, suena a charlatanería barata, pero quien sabe. De todas formas, lo realmente curioso es que la gente de i-doser realice un programa de tan dudosa eficacia y luego te vayan cobrando por las dosis que compres online…
E-comerce, tráfico de drogas y virtual… vaya combinación más novedosa.
De mi corta experiencia (2 o 3 minutos) puedo aportar que:
-El ruido es un coñazo insufrible.
-Parece que oyes vocecitas a una frecuencia superaguda y a un volumen bajísimo.
-La variedad de dosis disponibles impresiona, me pregunto como habrán estudiado los efectos para reproducirlos.
-¿Y si hay algún tipo de sugestión subconsciente que me impulse a comprar más y más dosis? Yo paso de meterme esta mierda por si acaso.

Página del programa por si quereis probarlo y compartir vuestra experiencia.

O una patata frita, al menos según el nuevo programa soy lo que como, de cuatro. Ayer tuve la oportunidad de ver el programa aunque no entero y la verdad, creo que tengo algunas cosas que decir…
Para empezar, la presentadora Raquel Sánchez conocida de otro programa llamado Superhuman. Superhumanos, supernanny, “supercomida”… no sé si soy el único que lo ve, pero creo que te estás estereotipando un poquito.
Y ahora con el contenido del programa en sí, un reality (estilo te cambio tu vida, pero más en plan te cambio tu dieta) donde la presentadora y otra mujer, presupongo que nutricionista Yolanda Sánz se adentran en los hábitos alimentarios de una familia. Una familia que podría resumirse en pocas palabras muy políticamente incorrectas: una familia de gordos.
¿Vaya, qué ofensivo, no os parece? La criminalización de los obesos está un paso por detrás de la de los fumadores, pero todo se andará… Realmente fumar jode a tu entorno y estar gordo, bueno, te jode a ti mientras no te sientes sobre nadie. Me viene a la mente un artículo del 20 minutos (me atosigan con 6 diarios cada mañana así que no sabría a ciencia cierta cuál fué) en el que se trataba este mismo tema: asientos reducidos en las aerolíneas para reducir costes = los gordos no vuelan; los chichés según los cuales los gordos son personas de voluntad débil, presas de sus bajas pasiones, o lo que es lo mismo: ciudadanos de segunda.
Y me parece que la señora de la casa que no paraba de sonreir compulsivamente cuando le decían “no puedes atiborrarte de chocolate de madrugada”, “no puedes beber 2 litros de coca-cola al día”, “no puedes meterte kilo y medio de panceta en una barra de pan a las 11 de la mañana”, y otras lindezas semejantes… debía sentirse bastante mal. Y la verdad, después de analizar su minuciosa dieta a base de magdalenas mi opinión es que de gorda nada. Estaba “ternezca” o como mucho “jamona”, pero bastante lejos de la obesidad mórbida presumible a tal dieta. Bueno, consideraciones estéticas al margen probablemente la salud de esa familia estaba bastante comprometida, como también lo esté la mía, ya que aunque no llego a esos límites soy bastante sibarita o delicado, como queráis llamarlo, con el tema de la comida.
Soy lo que como. Curioso, creo que el mensaje real viene a ser: soy lo que elijo, en este caso, comer. No nos olvidemos que los seres humanos se definen por sus pensamientos (pre-elecciones) y acciones (pos-elecciones). ¿No es mi alimentación un tema lo suficientemente ajeno al resto de las personas? ¿Porqué he de sentirme culpable sino lo condiciono a lo estrictamente saludable? La alimentación, por mucho que nos lo digan, SÍ es un juego. Es un juego porque nos divierte, nos da placer. Saciar una necesidad puede resultar tremendamente lúdico, y basta tomar como ejemplo el sexo. Así pues, si es un juego estrictamente individual, ¿porqué tenemos que ser juzgados por ello?. Cada uno debería comer lo que quisiera, todos estamos perfectísimamente informados y bombardeados con lo que nos resulta adecuado saludablemente, pero en una sociedad que se plantea temas como la eutanasia, el derecho a renunciar a la vida, ¿porqué se pasa por alto el derecho a comer libremente? Si sufres puedes suicidarte, si sufres por no comer lo que te gusta tienes que aguantarte. ¿Curioso, no?
Hablemos de felicidad. Las sociedades tienen su razón de existencia en facilitar la felicidad a los individuos. Evidentemente una sociedad mayoritariamente suicida tienes sus días contados y la sociedad provee mecanismos para evitarlo o se extingue. ¿Pero realmente comer mal nos mata? Quizá haga que vivamos 40 o 50 años en vez de 85 o 95. El problema es… digamos que yo obtengo un placer enorme comiendo lo que me gusta y da la casualidad de que no es nada saludable. Sin embargo aborrezco y sufro comer cosas que me disgustan. Entonces… la elección sobre si prefiero vivir 40 años “a tope” comiendo mal o 95 “asqueado” comiendo sano, ¿no debería ser mía y sólamente mía? La alimentación como deporte de riesgo :O
Supongo que el acierto aquí es no ser nada extremista y compaginar una dieta relativamente saludable y relativamente apetitosa para ser algo feliz 70 años.
De todas formas, el tema es que deberíamos poder elegir ser gordos-atiborrados o saludables-sectarios-vestidos-de-blanco-nuclear-y-comedores-de-soja sin ser juzgados por ello. Que pocas cosas hay tan personales como nuestra forma de comer y que algo que pudiera parecer tan íntimo se valora con bastante ligereza.
Recuerde sólo es libre de ser un puto gordo de mierda, no gordo a secas.

Dedicado a mi novia y a sus tabletas de chocolate que tanto me gustan.

Leo aquí una curiosa colección de utilidades para llevar en el pendrive cuando el pc se nos estropea o tenemos que ir a casa de algún amigo a hacerle la chapuza.
Bueno, he de decir que antes de leer el artículo ya tenía una colección parecida, pero mucho más pequeña. Aunque viendo el contenido a fondo creo que algunos programas como el Tweak UI o el Brute Benchmark no son demasiado útiles, pero supongo que la experiencia lo confirmará o desmentirá.
Teniendo en cuenta el tamaño, 32 megas, parece el compañero ideal de DSL para recuperar sistemas en mal estado. El problema es que 32+50=82, lo cual solo deja 46 megas libres, lo que me obliga a elegir entre las versiones boot o embebed. La boot me parece más práctica, pero pocos pcs antiguos arrancan desde usb. Aunque es cierto que si el pc es muy antiguo tendrá poca ram y la embebed irá a pedales…
Quizá la solución ideal sería apretar un poco más al típico dvd “all in one” y meter un buen menu boot con acceso a estas aplicaciones, arranque de dsl, etc. Quizá lo haga cuando me aburra, cosa que a juzgar por los montones de apuntes que hay por mi habitación y por la baja frecuencia de mis entradas, tardará en ocurrir.

Os propongo un simple ejercicio. Id a www.google.com, escribid felicidad y dadle a “voy a tener suerte”. Bien, probablemente os haya salido una agradable página de proverbios… habeis tenido suerte, yo simplemente recibí un seco pero claro: Imposible realizar la conexión, el típico 404 de página no encontrada.
Llegados a este punto podeis sacar varias conclusiones:

  1. Éste tío está tan aburrido que bloggea sus búsquedas.
  2. ¿Pero alguien usa “voy a tener suerte”?
  3. ¿Cuál es la noticia, que buscaba la felicidad y no la encontró?… pues vaya.

No, la noticia es que después de eso me dió por recurrir a wikipedia, ese santo grial de información y encontré la foto de esta niña. Analizando la foto detalladamente nos damos cuenta de que:

  1. Los dentistas no traen la felicidad, con 2 dientes se puede ser perfectamente feliz.
  2. Esa crema antibolsas y ojeras que usas te hace más infeliz, con 2 enormes ojeras se es muy feliz. Puede que incluso el fabricártelas (léase como correrse una buena juerga) te haga más feliz que tenerlas.
  3. Peinarse es tontería, valdrá para algo, pero para ser feliz no es requisito desde luego.
  4. Vestirse nos hace infelices, la elección de la ropa no es trivial. Y la incomodidad de esta se hace patente en cuanto pasamos del pijama y el batín…
  5. ¿Qué opinará en el futuro esta niña de que su padre la subiera a una enciclopedia con esas pintas (felíz sí, pero con pintas) ? ¿Le hará feliz? ¿El feliz era el padre orgulloso de su risueña hija?
  6. La niña tiene el control. No se sabe cuantos años tiene exactamente, no se sabe si anda, corre o gatea, no se sabe si habla o sól eructa, pero… tiene el mando de la tele. Y es que, los instintos son los instintos, y eso se aprende pronto.

¿Es el control un elemento de la felicidad? Parece que en un entorno de incertidumbre total es poco menos que impensable la felicidad: ¿comeré hoy? ¿saldrá algo de la oscuridad y me atacará? ¿qué es eso?..
Sin embargo podríamos deducir que en los esquemas mentales de esa niña deben existir muchas incertidumbres ya que realmente conoce poco del mundo. O quizá lo conoce todo y no tiene ninguna incertidumbre. Es la reina de su micro universo: sabe manipular a sus padres y relacionarse con su extra-amigable entorno de bebé. Sólo tiene 3 problemas: le duelen los dientes al salir; llora por la noche por miedo y el biberón se le indigesta dándole gases.

Recuerdo varias ideas de Savater que aducían a que el objetivo del ser humano era la felicidad. Que las personas éramos máquinas polivalentes capaces de hacer muchas cosas, pero que para lo que realmente servíamos, era para buscar la felicidad, que ese es nuestro propósito último. Esa niña es completamente ajena a dudas existencialistas, su universo como ya he dicho antes, es cerrado. Ella no dedica sus esfueros o aptitudes a nada en concreto, simplemente hace lo que le place: gatear un poco por la cama, meterse los dedos en la nariz, chupar el chupete o lanzarlo lejos, etc.
¿Es la libertad total (o parcial pero observada como total) lo que da la felicidad? Puede ser que cuando estamos presos de un antojo y/o muy obsesionados con algo, la consecución de nuestro objetivo dominante se vuelva una grata recompensa, una buena dosis de felicidad. Pero como todo, esto tiene pegas, ya que la satisfacción inmediata de los caprichos provoca apatía y desidia. La conclusión parece ser que mientras más nos cuesta algo, más nos aporta.
Desde esa perspectiva, parece claro que el dinero no da la felicidad, hace la satisfacción de gran parte de nuestros anhelos materiales, trivial. Y lo asequible no nos hace felices en absoluto.
Siguiendo con Savater, me gusta bastante la historia de un rico burgués que dejó toda su fortuna y se marchó a trabajar en una fábrica durante la revolución industrial y que en esas penosas e interminables jornadas laborales, entre tanta penuria y necesidad, encontró la felicidad.
Volviendo a Sofía Ferres (la chica de la foto), y analizando un poco sus necesidades como comer, conciliar el sueño, morder cosas para aliviar su dolor de dientes, establecer comunicación empática para expresarse… a veces ser un bebé puede ser bastante penoso, y algo tan sencillo como decir “me duele el pie” puede derivar en horas de llantina y desesperación tanto propia como paterna. Parece que el modelo esfuerzo-recompensa encaja en todos los niveles.
Aun así, voy a dar la última vuelta de tuerca: si la felicidad es proporcional al esfuerzo invertido, excluyendo la felicidad efímera que viene y se va por motivos azarosos… ¿porqué a veces cuando conseguimos algo muy deseado sentimos un enorme bajón y decepción? Se nos olvida la última incógnita de la ecuación: las expectativas. La felicidad tiene un alto componente de ilusión, sin la una es casi imposible la otra y eso explicaría porque aparece la foto de una niña tan joven en el artículo de wikipedia: a medida que crecemos nuestras ilusiones se transforman, crecen y menguan, pero en general se agotan.
Si de todo este interminable texto queréis llevaros algo práctico y condensado, es esto:
Nunca perdáis la capacidad de ilusionaros, la curiosidad y la imaginación. Sin ilusión no hay metas, sin curiosidad no hay novedades y sin imaginación no hay soluciones… y sin metas, novedades y soluciones no se puede ser feliz.

PD:Lucía, te deseo lo mejor y que seas enormemente feliz en tu vida. Gracias por tu inspiración.

Este es el debate que me fué planteado en horas bajas y que ahora os propongo a vosotros.
Resumiendo un poco el contexto:
Todos sabemos que las culturas tienen variopintas costumbres, algunas de ellas aberrantes frente a nuestros occidentalizados ojos, como la ablación de clítoris, la lapidación, etc. que infringen claramente la declaración universal de los derechos humanos (que podemos ver resumidamente aquí).
La cuestión de fondo es, ¿qué derecho tienen los países occidentales a imponer sus valores morales a otras civilizaciones “menos desarrolladas”? ¿Son los derechos humanos artificiosos o realistas? A nosotros pueden parecernos completamente realistas y básicos, pero, ¿podemos relativizar y ser objetivos? Probablemente no.
Sin embargo, leyendo los derechos de la primera generación, parece que ninguna sociedad pueda facilitar la posibilidad de ser felices a sus integrantes incumpliendo alguno de ellos. No creo que ninguna mujer considere la ablación propia como algo distinto a un abuso, pero sin embargo puede que algún guerrero maya al ser sacrificado a los dioses si diera su consentimiento.

Quizá nos estamos desviando del objetivo de los derechos humanos. ¿Es el objetivo garantizar una base mínima para la felicidad colectiva o simplemente intentar evitar la infelicidad individual?
Probablemente la raíz del problema sea el abuso. Los derechos humanos intentan proteger a las personas del abuso más básico, y en general que nos quiten la vida (por ser el derecho más fundamental) es un abuso, pero está la siempre controvertida eutanasia o el crudo suicidio.
En cualquier caso, nuestro derecho a la vida sigue estando, aunque optemos por renunciar a él.
Semejante es el caso de la ablación de clítoris: vulnerará el derecho a la integridad física si se realiza sin consentimiento, en caso contrario no debería pasar de la categoría un anecdótico pirsin.

Entonces, ¿extienden los derechos humanos una moral occidentalista y descontextualizada en los países de cultura radicalmente distinta o por el contrario pueden aceptarse por universales?
El derecho romano, base de de nuestras leyes, contemplaba la tenencia de esclavos y consideraba distintos a los ciudadanos de roma, del imperio y de fuera del imperio. Obviamente nuestros actuales derechos humanos no son históricamente aceptados y puede que sean refutados en un futuro. Pero, a pesar de todo, no olvidemos de donde vienen: del final de la segunda guerra mundial, el período más terrible de la historia reciente de la humanidad. Así pues, cabe pensar que los derechos humanos son el fruto de la mayor lección de la historia: una lección de muerte, devastación y horror. Tras la oscuridad viene la luz, y quizá aunque el término universales se les quede algo grande (implica atemporalidad y omnipresencia), probablemente nuestros derechos humanos si tengan legitimidad moral, en cualquier lugar del mundo y en la actualidad.
Imágen de la justicia, representada por una mujer con una venda y una balanza

Siguiendo un poco las últimas tendencias de telebasura…

A la pregunta ¿desea usted feliz año nuevo a gente que apenas conoce y de la que no le interesa en absoluto si van a ser felices o no? Nuestro invitado respondió NO, y el polígrafo determina que… (larga pausa) miente.

A la pregunta ¿se toma usted las 12 uvas a tiempo como dicta el tradicional reloj de la puerta del sol? Nuestro invitado respondió , y el polígrafo determina que… (pausa y risas del público) miente.

A la pregunta ¿usará lencería roja el día 31? El invitado respondió , así que nos interesa una mierda la respuesta del polígrafo.

A la pregunta ¿la lencería roja será la correspondiente a su sexo? El invitado respondió , y el polígrafo determina que… miente (sorpresa generalizada).

A la pregunta ¿Vas poniéndote todos los colgantes hawaiianos que traen las bolsas de cotillón? El invitado respondió NO, y el polígrafo determina… que dice la verdad (suspiro de alivio).

Feliz año MMVII, y que sea con un poco menos de hipocresía y mentiras si es posible ;D